lunes, 27 de junio de 2011

River se fue a la “B”

Después de años de malas administraciones y muchas tantas dudosas cuestiones que pueden verse reflejadas en los comentarios de hinchas, periodistas y comunicadores, uno de los clubes más importantes del fútbol argentino descendió de categoría. Ya no es más de la “primera”. Sólo quedan dos equipos que nunca han descendido. Independiente y Boca Juniors.

¿Qué significa eso? Hace tiempo viene sonando eso de que River no puede descender. Que es un grande y algo va a pasar. Existía una mezcla de arrogancia y misticismo, que blindaba la permanencia del club en la primera. Eso mismo se veía, en las instancias previas a la definición, en el rostro y las palabras de los simpatizantes. Ese sentimiento iba más allá del deseo de la victoria. Reflejó y refleja, la idea de la imposibilidad de la derrota. La imposibilidad de la frustración.

Creo que esa idiosincrasia que no nos permite aceptar la derrota, es la que hace que la caída sea tan profunda. La grandeza de un equipo no se mide por su historial ajeno a la segunda división. No es más grande quien no ha pisado la B nacional. Quizás sea tiempo de entender que es más valioso levantarse luego de haber caído, que nunca caer.

Hoy se sigue y se pretende reforzar esa lógica de perfección. Se traslada a un simple equipo de fútbol. Se continúa el desmerecimiento del otro. Esa lógica se extiende por toda la trama cultura que compone la fibra íntima del carácter nacional. ¿Acaso será que la derrota es un miedo tan enorme, que lo hemos borrado de nuestras posibilidades de vida?

No se admite la realidad porque no se admite la posibilidad de estar derrotado incluso estándolo. No se recoge lo bueno del fracaso porque éste no puede existir, porque si se es grande, si se es perfecto, esa posibilidad es un insulto, una agresión, una realidad intratable.

Esa lógica que se forja entre nosotros ha sufrido un inconmensurable golpe. La lección para las generaciones que asisten a este espectáculo de la testarudez, deberán digerir y tamizar el hecho de que la derrota es un paso más de la universalidad de experiencias que hacen a la sustancia cultural del individuo.

Quizás este hecho concreto y su impacto en la sociedad, permita que esta comprensión se expanda entre todos quienes asistimos en él.

A. Spiegel

sábado, 25 de junio de 2011

Los pueblos de Europa exhiben disconformidad - Los “indignados”

Las protestas en distintos países de Europa elevan consignas tales como la necesidad de una reforma política (“democracia real ya”), el rechazo a políticas de ajuste. Necesidad del cambio.

¿Qué ocurre en el mundo que Europa se hunde? ¿Qué ocurre en el mundo que USA atraviesa una de las peores crisis de su historia? ¿Hacia dónde viaja la historia del viejo continente y la superpotencia norteamericana?

Algo en todo este contexto es cierto. América Latina nutre sus lazos y observa de pie el rechazo a las políticas extranjeras, que intentan reacondicionar nuestras determinaciones políticas, sociales y económicas, de manera de colocar a su favor las posibilidades de usufructuar de la sangre y vida de los ajenos, como históricamente lo han hecho en América.

La fortaleza alcanzada por los gobiernos latinoamericanos, permite el grado de independencia y soberanía, a la hora de determinar las políticas de Estado y fijar los rumbos, en acuerdo a los intereses propios, ya no los ajenos.

Esa posición local se enfrenta a la presión extranjera, que opera a través de quienes lideran sus intereses también en función de los propios. La conveniencia del triunfo de políticas foráneas, siempre ha ido ligada al favorecimiento de un sector o minoría que por su poder de presión y capacidad de configuración de la verdad económica en las sociedades “subdesarrolladas” o “atávicas”, accede a la venta de discursos que culminan por favorecer posiciones individuales, y satisface configuraciones extranjeras.

Esta situación es la que debe tener toda nuestra atención. Hoy, cuando se discute sobre los reclamos en Europa, sobre la necesidad de una democracia real, se confunden los discursos y se utiliza la fuerza de un genuino reclamo del alienado pueblo del viejo continente, para atacar nuevamente el entramado político y soberano que América Latina genera día a día.

El sistema en Europa ha sido puesto en crisis. Esa indignación tiene que ver con un despertar. La motivación de éste, es la injerencia en la vida de los indignados. Muy a nuestro pesar, la reacción del sedado sentimiento de acción política, se desata de su alienación cuando el cuchillo se hunde mucho en nuestras entrañas.

Aquellos pueblos no son distintos al nuestro. Nuestro despertar de hoy día también está ligado a divisar que la lucha de nuestro presente se vincula estrictamente a la misión de lograr las condiciones de autodeterminación política y económica. Condiciones de libertad material e intelectual para que desde ese piso, podamos alcanzar las decisiones más específicas, las que llevan una discusión mucho más profusa y depende de que no se siga discutiendo sobre la esencia, sobre la sustancia fundamental de todo tejido social.

Los dueños de los padecimientos en Europa tienen los mismos apellidos y adjetivos que en nuestra bonita América. El otro al que nos debemos enfrentar, se reduce al poder que nos precede. Aquel que se viene ejerciendo con la economía y fuerza bruta. Dos espadas de las cuales nos hemos liberado parcialmente. Cuidado con los agentes de esta estrategia, aún respiran entre nosotros y se confunden con nuestras ideas de libertad, algo que curiosamente, todos, queremos.

A. Spiegel

jueves, 24 de febrero de 2011

Revolución en Medio Oriente


Reflexiones de Fidel. Tiempo para pensar y mirar el horizonte.



Danza macabra de cinismo

(Tomado de CubaDebate)

La política de saqueo impuesta por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en el Oriente Medio entró en crisis. Esta se desató inevitablemente con el alto costo de los cereales, cuyos efectos se hacen sentir con más fuerza en los países árabes donde a pesar de sus enormes recursos petroleros, la escasez de agua, las áreas desérticas y la pobreza generalizada del pueblo contrastan con los enormes recursos derivados del petróleo que poseen los sectores privilegiados.

Mientras los precios de los alimentos se triplican, las fortunas inmobiliarias y los tesoros de la minoría aristocrática se elevan a millones de millones de dólares.

El mundo arábigo, de cultura y creencia musulmana, se ha visto humillado adicionalmente por la imposición a sangre y fuego de un Estado que no fue capaz de cumplir las obligaciones elementales que le dieron origen, a partir del orden colonial existente hasta fines de la Segunda Guerra Mundial, en virtud del cual las potencias victoriosas crearon la ONU e impusieron el comercio y la economía mundiales.

Gracias a la traición de Mubarak en Camp David el Estado árabe palestino no ha podido existir, pese a los acuerdos de la ONU de noviembre de 1947, e Israel se convirtió en una fuerte potencia nuclear aliada a Estados Unidos y la OTAN.

El Complejo Militar Industrial de Estados Unidos suministró decenas de miles de millones de dólares cada año a Israel y a los propios estados árabes sometidos y humillados por éste.

El genio ha salido de la botella y la OTAN no sabe cómo controlarlo.

Van a tratar de sacarle el máximo provecho a los lamentables sucesos de Libia. Nadie sería capaz de saber en este momento lo que allí está ocurriendo. Todas las cifras y versiones, hasta las más inverosímiles, han sido divulgadas por el imperio a través de los medios masivos, sembrando el caos y la desinformación.

Es evidente que dentro de Libia se desarrolla una guerra civil. ¿Por qué y cómo se desató la misma? ¿Quiénes pagarán las consecuencias? La agencia Reuters, haciéndose eco del criterio de un conocido banco de Japón, el Nomura, expresó que el precio del petróleo podría sobrepasar cualquier límite:

"‘Si Libia y Argelia suspenden la producción petrolera, los precios podrían llegar a un máximo por encima de 220 dólares por barril y la capacidad ociosa de la OPEP sería reducida a 2,1 millones de barriles por día, similar a los niveles vistos durante la guerra del Golfo y cuando los valores tocaron los 147 dólares por barril en el 2008’, aseveró el banco en una nota."

¿Quiénes podrían pagar hoy ese precio? ¿Cuáles serían las consecuencias en medio de la crisis alimentaria?

Los líderes principales de la OTAN están exaltados. El Primer Ministro británico, David Cameron, informó ANSA, "admitió en un discurso en Kuwait que los países occidentales se equivocaron en apoyar gobiernos no democráticos en el mundo árabe." Se le debe felicitar por la franqueza.

Su colega francés Nicolás Sarkozy declaró: "La prolongada represión brutal y sangrienta de la población civil libia es repugnante".

El canciller italiano Franco Frattini declaró "‘creíble’ la cifra de mil muertos en Trípoli ‘la cifra trágica será un baño de sangre’."

Hillary Clinton declaró: "el ‘baño de sangre’ es ‘completamente inaceptable’ y ‘tiene que parar’"

Ban Ki-moon habló: "‘Es absolutamente inaceptable el uso de la violencia que hay en el país’."

"‘el Consejo de Seguridad actuará de acuerdo a lo que decida la comunidad internacional’."

"‘Estamos considerando una serie de opciones’."

Lo que Ban Ki-moon espera realmente es que Obama diga la última palabra.

El Presidente de Estados Unidos habló en la tarde de este miércoles y expresó que la Secretaria de Estado saldría para Europa a fin de acordar con sus aliados de la OTAN las medidas a tomar. En su cara se apreciaba la oportunidad de lidiar con el senador de la extrema derecha de los republicanos John McCain; el senador pro israelita de Connecticut, Joseph Lieberman y los líderes del Tea Party, para garantizar su postulación por el partido demócrata.

Los medios masivos del imperio han preparado el terreno para actuar. Nada tendría de extraño la intervención militar en Libia, con lo cual, además, garantizaría a Europa los casi dos millones de barriles diarios de petróleo ligero, si antes no ocurren sucesos que pongan fin a la jefatura o la vida de Gaddafi.

De cualquier forma, el papel de Obama es bastante complicado. ¿Cuál será la reacción del mundo árabe y musulmán si la sangre en ese país se derrama en abundancia con esa aventura? ¿Detendrá una intervención de la OTAN en Libia la ola revolucionaria desatada en Egipto?

En Iraq se derramó la sangre inocente de más de un millón de ciudadanos árabes, cuando el país fue invadido con falsos pretextos. ¡Misión cumplida! proclamó George W. Bush.

Nadie en el mundo estará nunca de acuerdo con la muerte de civiles indefensos en Libia o cualquier otra parte. Y me pregunto: ¿aplicarán Estados Unidos y la OTAN ese principio a los civiles indefensos que los aviones sin piloto yankis y los soldados de esa organización matan todos los días en Afganistán y Pakistán?

Es una danza macabra de cinismo.

Fidel Castro Ruz

Febrero 23 de 2011

7 y 42 p.m.

jueves, 17 de febrero de 2011

De Marines y Cipayos

CIPAYOS, crónica de una lógica narrada por traidores a la patria

Increíble. Es la palabra para esbozar las indescriptibles opiniones de los medios que enfrentan una cruzada contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y hoy se jactan de conocer los debidos tratos diplomáticos con las potencias extranjeras.

El incidente por todos conocidos. Un avión de la fuerza aérea norteamericana arribó al país con material no declarado. Falta, ofensa, delito o molestia, no importa. Lo que sí es relevante es la actitud ecuánime y razonable de no dejarla pasar por alto.

Siempre me gusta preguntarme a mí mismo para reflexionar. ¿De qué otra manera se debería haber procedido? Frente a la indicación del personal de seguridad para que se abra la valija los marinos norteamericanos contestaron con una negativa inquietante. Durante turnos y por el lapso de seis horas, se sentaron sobre ella, evitando la apertura pacífica de la misma. Cuando la presión y presencia en el lugar hizo indudable el desenlace, uno de ellos se excusó: está bien, pero no tenemos la llave. ¡Ja! ¡Cual si nosotros no pudiéramos lidiar con un candado de equipaje! Las tenazas hicieron lo suyo y ete allí la aparición del material en cuestión.

Desde aquí, desde el hecho objetivo, nace la valoración. Voces que acusan de desprolijidad y poca diplomacia. Vean, el ejercicio es de tipo reflexivo. A veces los cuentos son ilustrativos. Érase una vez –ayúdeme lector a suponer-, un grupo de agentes del orden argentinos que viajaron a EEUU. Al llegar al aeropuerto de Los Ángeles les pidieron que abran la valija señalada. Dícese que los agentes se negaron. Algunos cuentan que el personal de seguridad reiteró el pedido bajo apercibimiento de usar la fuerza necesaria para garantizar la seguridad nacional. Dícese que ante la segunda negativa abrieron fuego sobre el terrorista y finalmente incautaron lo que podría haber sido una bomba, material de espionaje, un musulmán contorsionista, y/o demás elementos contemplados por el Acta Patriótica de la seguridad nacional. Finalmente, el Congreso de EEUU le otorgó el corazón púrpura al ávido pistolero de apellido Earp.

Claro que el sentido es irónico. Pero la lógica de los cipayos traidores a la patria es tan irrazonable como el ficticio episodio creado. Sirve para ponderar los alcances de la cultura nacional de uno y otro Estado. En fin de cuentas, sirve para entender que no es negativo el ejercicio de la soberanía, siempre que lo sea en un marco de legalidad. Tanto la valija del caso Telpuk, como la valija de los marines, debe ser abierta. Sin embargo, los cipayos entienden que la valija de EEUU debería haber sido un caso “diplomático”, mientras que la otra no. Digo pues, ambos deben ser casos de ejercicio de un riguroso control. Un viejo proyecto de radarización del país, mediante la colocación de 27 radares a lo largo y a la ancho de nuestra nación nunca se hizo operativo. Ésta es una deuda de la que no se habla en los periódicos del terror institucional. Sólo se ocupan de entuertos y culebrones fáciles de digerir para direccionar la opinión pública al facilismo totalizador del fenómeno como escándalo.

Cipayo es quien defiende los intereses extranjeros por sobre los nacionales. Quien pretende dar las estocadas de foráneos que se disputan el control de una región que despega de su ámbito de domesticación. Una región que se independiza y busca nuevas alianzas para progresar en ese camino a la máxima independencia política, económica y cultural.

El prisma para ver hechos como estos, es el del ser y el hombre nacional. Como argentinos debemos definir nuestro hoy, nuestro programa político, nuestra composición, cultura, y profundizar ese nuevo hombre.

Esto no significa cegarse y arriesgar con la sola esperanza, sino con la conciencia política del hombre comprometido. Es tan importante que casi lo repito a diario y cada vez con más convencimiento. El nuevo hombre juzga en medio de esa universalidad cultural y política, que le permite separar la idiosincrasia del criollo y el cipayo.

Antón Spiegel

lunes, 7 de febrero de 2011

¿Quién puede festejar la muerte?

Hay personas que festejan la muerte.

En su libro “Lista Negra, la vuelta de los ´70”, Pepe Eliaschev yerra en muchas cosas y es parcial en tantas otras, pero sin duda no se equivoca en algo, por lo cual vale la pena su libro: no se puede tomar la muerte a la ligera. Visto de otro sentido, es la vida la que no debe ser menospreciada.

Hoy día se festeja la audacia de un personaje triste como “Aldo Rico”. Reivindicador del terrorismo de Estado, cuyo adjetivo directo es haberse alzado en armas en contra de un gobierno constitucional como el de Raúl Alfonsín. Se lo investiga como posible responsable de la muerte de un sospechoso de haberlo robado. Cierto o no, lo incuestionable es la voz de quienes de ello, hicieron una celebración. Comunicaciones en foros, redes sociales, bares, etc.

¿Pero qué hay detrás de esta celebración? ¿Es posible aplaudir confusamente un conjunto de elementos inconciliables y ser razonable?

Vean, la falsa antinomia entre los derechos humanos y la efectividad del Estado para perseguir los delitos, es tal en tanto que el propio Estado moderno es el administrador de éstos. Su misión no está en eliminarlos, sino en redistribuirlos. La realidad y la verdad por ello, está descripta por el poder, por el discurso constitutivo de lo que asentimos sin ver.

El crimen es aquello determinado por quienes hoy dicen qué es la verdad. En una sociedad de Capital, donde el valor más alto está tasado –cifrado-, donde la cultura se funde en industria y mercadeo, la jerarquía de lo prohibido está patas para arriba. La propiedad se ha convertido en el valor más ungido. Toda la lógica humana deviene del sentido de la propiedad. Los espacios, las fronteras; simplemente lo propio y lo ajeno. Puedo defender mi propiedad a costa de la vida. Y si lo hago recibiré una celebración a cambio, corolario de la insensatez de maltratar no ya a la persona como ente individual, sino a la categoría como concepto racional.

Si supiésemos que el hombre es un niño laborioso pero estúpido, que convirtió el palo del tambor en una azada y en vez de tocar sobre la tierra una canción de júbilo, se puso a cavar (León Felipe). Quiero decir, que la distribución de los recursos en la sociedad generó incluidos y excluidos del sistema de producción. Aquellos a los que la nueva forma moderna de organización no contempló, tuvieron reservados los designios de mal social. El crimen se constituyó a la luz de sus necesidades. Lo que necesitaban era conseguido por el comportamiento que luego fue considerado crimen. Donde había que acotar la libertad del excluido, nacía una regulación de los detentadores del poder y descriptores de la realidad y la verdad. Verdad como si el crimen fuera ontológicamente así, un mal. Como si así siempre hubiese sido.

La cárcel nace en este contexto. No es necesario ya castigar con la muerte y suplicios en el cuerpo del condenado. Ese acto de demostración de poder desmesurado será suplantado por el control constante e ininterrumpido del Estado. La pena pasa del cuerpo al alma. El tiempo es el bien aniquilado. El Estado define y se apropia del recluido para domesticarlo.

Este entramado molecular de los Estados persiste aún hoy, 200 años después de la aparición de la institución carcelaria como tal. La tarea política consiste en desarticular estos quistes burocráticos de verdades y lógicas insostenibles. El obstáculo es la puja de poder. Mientras intereses libertarios pujan por constituir una nueva verdad, una nueva construcción de lo que es, otros intentan devolver robustez a las filas de lo conservado. Ese movimiento de extrañamiento de las viejas épocas e instituciones no hace más que devolver legitimidad a la sinrazón.

Véase, mientras más apoyo y legitimidad exista en un gobierno progresista y transformador, más posibilidades habrá de desarticular esas verdades inmutables. Así, la definición del crimen, el peligro de confundir las verdaderas razones de nuestra realidad actual, se irá diluyendo. La conciencia política es el eslabón primero. Un hombre histórico, comprometido con la reflexión y acción transformadora, es el atisbo de nuevo hombre componente de una sociedad de libres e iguales.

Entiéndase que en nuestra Argentina, existen columnas vertebrales por edificar. No es ya tarea final de un programa dialéctico en la lectura que bien podamos darle a la historia, sino que es una tarea común de la razón pura del hombre político. La constitución de aquellos pilares fundamentales para la independencia social y de conciencia de nuestra nación con su difícil y consabida idiosincrasia.

Entonces bien, celebrar la muerte de quien estuvo entrenado, domesticado y ordenado a cumplir el rol de excluido, fomentado por el devenir incontrolable de los intereses de costos inmensurables, en el marco de una construcción de un ser cada vez más agudo para con sus otros, encierra la falacia de olvido de nuestros hijos sociales. Aquellos a quienes la historia particular de la región intimó a cumplir tamaño oficio desdeñable. Celebrar la muerte nos convierte en cómplices y canallas de las injustas deudas históricas, aquí y ahora.

Antón Spiegel

martes, 28 de diciembre de 2010

¿Por qué alguien votaría a Mauricio Macri?

¿Por qué alguien votaría a Mauricio Macri? ¿Por qué alguien lo apoyaría para algún cargo público? ¿Por qué alguien lo apoyaría para Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires o para Presidente de la Nación? Si dijera que porque a los porteños, en el cargo local y al resto en el nacional, nos embarga la inconciencia, sería muy duro. Sería muy duro e improductivo señalar que nos abriga la más terrible inconciencia y necedad. Pero sería la verdad.

Quien vota a Mauricio Macri no vota una sonrisa en un comercial televisivo. No vota un chiste de mal gusto arrojado para evitar una pregunta sincera y angustiosa de aquellos a quienes nos reúne el espanto de saber que tiene el poder de administrar la Ciudad una persona con ideas arcaicas, infecundas o con mayor precisión: con la ausencia total de ideas profundas, históricas y construidas a partir del conocimiento social, cultural y político de una compleja sociedad como la argentina.

Quien vota a Mauricio Macri se desentiende de aquello que no quiere oír en la dialéctica de la política. No quiere oír que le digan lo malo. Que le discutan y le remarquen lo terrible y lo inhumano de su elección política. No quiere que se le señale que Macri odia al extranjero, odia al judío, odia al homosexual. No quiere oír que su jefe de gobierno no sentaría en su mesa ni tendría en su equipo de fútbol a aquellos.

Tampoco le importa. No le importa que su Jefe de Gobierno odie al extranjero. No le importa que le eche la culpa de los males de la sociedad. No le importa que ese accionar sea ilegal. No le importa que hace centurias se haya establecido que el hombre es libre e igual, dotado de razón y conciencia. No le importa que millones de litros de sangre se hayan derramado para lograr ese reconocimiento. No le importa que ese reconocimiento sea un imperio de la razón humana que mediante la lucha impuso. No le importan los caminos recorridos por los héroes de tan distintas nacionalidades y de tan distintas épocas hayan coincidido en no discutir más que el hombre es un ser que vale. Y vale más allá de cualquier cosa, adjetivo, origen o creencia. Vale tanto como ellos. No le importa que el homosexual tenga derechos. No le importa que el extranjero tenga la oportunidad en esta tierra. No le importa que el judío haya sido masacrado por la misma lógica ignorante que su elección política sostiene y apoya. Tampoco le importa que la sociedad civil esté constituida sobre la sangre, bases e historia, que transformadas en reglas (Estado de derecho) forman las normas de nuestra comunidad interna e internacional.

Y como no quiere oír, ni le importa, lo comparte.

Comparte que la culpa es del extranjero. Comparte que para ellos no debería haber medicina, trabajo, vivienda. No debería haberlo porque primero es para él. Primero es para los argentinos. Es tan bruto que comparte la irracionalidad. Comparte lo estúpido de pensar que el extranjero quita trabajo. Comparte lo estúpido de pensar que el judío es mezquino. Comparte lo estúpido de pensar que el boliviano copulará con el argentino y ello devengará en generaciones de menos intelectualidad. Ignora que nuestra historia enseña que estos pensamientos se han puesto en funcionamiento y estas tristes lógicas ya han ocurrido. Ignora que ya se le ha echado la culpa al extranjero, al inmigrante, al gitano, al vagabundo, a la prostituta, al raro, al otro.

Comparte lo estúpido de pensar que, el extranjero, el diferente, el “otro”, es el responsable. Es tan insensato que no sabe que el otro es él.

Antón Spiegel.

martes, 14 de diciembre de 2010

Xenofobia en la Ciudad. Una mirada sobre el fascismo latente en la dirigencia política.

Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina.

Tan sencillo. Tan puro. Tan esencial y originario: un preámbulo. Sí, algo que se dice antes de dar principio a lo que se va a decir. Si se quiere, se trata de la estructura genética del predicado, de aquello sobre lo que se va a predicar. Promover el bienestar general, para nosotros y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. El sentimiento que tengo hoy, es algo confuso. Quiero decir, tengo una mezcla de sentimientos que me conduce al enojo. Ha pasado tanto tiempo y las mismas consignas se repiten. La discriminación insensata de principios del siglo XIX en nuestro país vuelve bajo discursos que se presentan como nuevos y definitivamente representan las mismas viejas y estúpidas ideas, que por estúpidas condujeron hacia lugares a los que pocos inmorales quieren ir y muchos ciudadanos queremos evitar. Sí, quiero evitar llegar a tensiones sociales que desconozcan la sociedad civil. Que desconozcan la Constitución soberana de un país. El programa político que nos define en el presente. Es nuestra arquitectura política y debo defenderla.

Allá por principios del siglo XIX se construía en discurso la raíz de los males y el blanco era el inmigrante. Cuando no éste, su estereotipo. Los saberes ortopédicos blindados a la luz de una nueva forma social, generadores del discurso de la normalidad fueron el legado del surgimiento del “Control” en la modernidad. Luego se haría incipiente su emancipación e inflexión entre las disciplinas críticas y los discursos afirmadores de la normalidad.

Aquel que portaba los rasgos del estereotipo, era acreedor de la involución atávica, y con ello, la necesidad de la inocuización, tratamiento o neutralización. Se llegó a justificar la existencia de una criminalidad nata, mediante la aplicación del aparato represivo del Estado ante la personalidad y no frente al acto. Se era responsable, como generador de los males, por la sola circunstancia de portar el elenco de características requeridas por el estereotipo.

Sucede que quienes definieron el estereotipo, fueron los operadores que discursaron desde los ámbitos de surgimiento de los nuevos saberes ortopédicos para el moldeo de la sociedad. Y quienes fueron objeto de estos, fueron quienes quedaron excluidos del sistema de producción y de la nueva realidad planteada, atravesado el período de la ilustración y la internación en la sociedad industrial.

Indicó el maestro Michel Foucault que la búsqueda de la verdad será no ya a través de la indagación, sino de la vigilancia y el examen permanente. Vigilar sin interrupción a aquellos individuos. Y aquellos que serían los vigilantes, compondrían parte elemental del engranaje de la maquinaria del poder y con ello la aplicación del discurso de los nuevos saberes. El maestro de escuela, el jefe de oficina, médico, psiquiatra, director de prisión, etcétera (“La verdad y las formas jurídicas”, Gedisa Ed., Barcelona, 2003, p. 105).

El renacimiento llegaba a su “re-defunción”.

Hoy asistimos a la defunción de verdades establecidas políticamente. La Declaración Universal de los Derechos y Deberes del Hombre y el Ciudadano, establece que todos los hombres son libres e iguales, dotados de razón y conciencia. La formación discursiva de un estereotipo en el extranjero latinoamericano al cual se le adscriben males sociales, choca de frente con la concepción política de nuestra arquitectura legal. De nuestra Carta Magna. Tan sutil y sencillo como eso. No es posible. Un hombre de derecho, un funcionario, un ciudadano, un individuo histórico de su contexto solo debe repeler la imbecilidad general de aquellos que azuzan la irracionalidad.

Es un gran error entrar en la lógica perversa de discusión que se quiere sembrar. La tensión no es entre ocupar o no ocupar, lo legal o lo ilegal. El detrás de escena es la necesidad real de personas en situación de vulnerabilidad extrema, manipuladas por la mezquindad política de quienes quieren introducir el germen del caos para brindar su cura de "orden" en venideras elecciones.

Es una operación política olímpica. 14000 personas movilizadas el mismo día a la misma hora hacia el mismo lugar, es raro. Muy raro. Y sin que toque Chayanne...

Hechos como los que están ocurriendo, tampoco pueden ser valorados maniqueamente desde la institución judicial. El delito de usurpación poco tiene que ver con un problema estructural, fomentado, diseñado y dirigido para generar sangre. Esto no se soluciona con palos, balas y muertos. Esa es una receta estúpida, de gente estúpida que piensa que sus ideas son nuevas, cuando la historia de la humanidad le deniega todo atisbo de razón. Ideas viejas que se presentan como nuevas. Tristes ideas.

Un gobierno que en 3 años de gestión y, con un presupuesto para vivienda de 38.000.000 millones de pesos PARA VIVIENDAS, gasta 0 (cero). Sí, cero. Sí sí, cero. Y construye ¿cuántas casas para personas en situación de calle o villas miserias? Cero. Sí, cero. Sí sí, cero. Es un gobierno que apuesta a la exclusión, a los designios más rudimentarios de la política. Tosco, arcaico, básico.

El genio de Macri que casi se muere atragantado con el bigote falso que se puso en su casamiento para hacer el ridículo al tratar de imitar a Freddie Mercury, trata de generar odio hacia el extranjero. Ídolo. Ruckauff le echaba la culpa a las Pc´s. Decía que le sacaban el trabajo a la gente. Otro genio. Se reproducen en cuevas.

La inmigración no supera el 3% de la integración total de la población, bajísimo. Y así se ha mantenido por años. En términos demográficos y de mercado, nos vendría bien más inmigración. Pero esto es otra discusión más larga y habría que hacércelo entender a las "hippieschick".

En definitiva, como definirá Marx en el capítulo 4 de “El Capital” en cuanto a la mercancía: fetichismo. La construcción de un objeto creado por el sujeto que le designa y adscribe características. Luego, el objeto toma vida y se vuelve contra éste. Puede ser un objeto o un discurso. Le otorgamos funciones, características, y se echa a andar. El objeto creado entonces vaga por la sociedad funcionando en la dirección otorgada por su padre. ¿Ridículo no? En el fondo, el entramado discursivo de la lógica que hoy nos presentan como nueva es esa.

El discurso de Macri sobre la "inmigración desenfrenada" es un delito. Artículo 3 de la ley 23.592. ¿A ver quién se anima a imputarlo? Como es un delito competencia de la Ciudad de Buenos Aires, tan inescrupulosa e incestuosamente entrelazada, sería previsible que ningún Fiscal le endilgue tan grave imputación.


A. Spiegel